Cara de la Crisis

Chaya Manik Sontakke,
Recicladora de Residuos Pune, India
“Siempre al Margen”
A lo largo de los últimos 15 años he recorrido la distancia entre los secos campos en donde trabajaba como una trabajadora agrícola a sueldo, hasta los edificios de cromo y cristal de Infosys Technologies,” comenta con una sonrisa tímida y ojos que brillan Chaya Manik Sontakke, de 32 años de edad. Viuda a los tan solo 20 años y con tres hijos pequeños que cuidar, Chaya conoció el reciclaje de residuos por medio de sus cuñadas. Tenía pocas opciones disponibles, su esposo era un trabajador asalariado al día y murió de un ataque al corazón. Ella contaba con una educación muy limitada; había terminado solamente el primer año de primaria.
Trabajando como recicladora independiente se unió al Kagad Kach Patra Kashtakari Panchayat,1 cuando se entero de su existencia por medio de sus parientes. “Participé en cada una de las actividades”, ella comenta, “yo vendía la chatarra que colectaba en Kashtachi Kamai2, guardaba dinero en la cooperativa de crédito, y podía mandar a mis hijos a la escuela.” Ella estaba ahí cuando se presentó la oportunidad de colectar productos reciclables de Infosys Technologies hace nueve años, en Infosys sus ganancias subieron a casi 500 rupias diarias. Reconociendo que los beneficios debían de ser compartidos con sus colegas, ella fue instrumental en la inducción de más recicladores al grupo para que creciera de 4 a 14 y poder mantener el ritmo de trabajo junto con el crecimiento de la compañía. Las ganancias eran compartidas de manera equitativa entre todas las personas del grupo, a pesar de que Chaya se convirtió en la líder, la persona que tenía el rol del pastor que mantenía al rebaño unido. El grupo también le da trabajo al conductor de la minivan, el cual igualmente es un trabajador informal, y el cual transportaba la chatarra a Kashtachi Kamai.
“La vida como recicladora nunca a sido lujosa” asegura Chaya, quien añade “pero el trabajo de Infosys sí transformó mis días de trabajo y trajo mucha estabilidad. Nosotros comíamos en la cafetería de la compañía y teníamos horas establecidas. También en Kashtachi Kamai, donde vendía la chatarra, durante la distribución de ganancias anuales recuperaba entre el 10 y el 12 por ciento de mis ganancias anuales. Yo ahorré de forma regular en la cooperativa de crédito y pedí un préstamo de 40000 rupias para comprar un pequeño terreno en donde construí una casa chica con dos cuartos. Mis niños ahora están en la secundaria, por que en KKPKP nosotros nos empeñamos en que nuestros hijos continúen con su educación. Claro que sigo siendo una persona de clase trabajadora, aunque tenga algunos bienes y mi estilo de vida haya mejorado, no es como si acuñara monedas y haya avanzado en la vida.”
La vida parecía estar yendo excepcionalmente bien para Chaya, hasta hace algunos meses cuando golpeó la recesión. “¿Que significa esta recesión para mi?” dice Chaya, “bueno, pues la cantidad de chatarra que se produce en Infosys ha disminuido dramáticamente. Fui a preguntarles que es que es lo que pasaba, para checar si tal vez otras personas estaban teniendo acceso a la chatarra y la estaban vendiendo. Me enteré de que antes la compañía les daba un periódico a todos los empleados y ahora se había reducido a solo un periódico por oficina. Al final nosotros obtenemos los que ellos compran y tiran, así que si compran menos nosotros obtenemos menos. Ahora la cantidad de deshechos se ha reducido a la mitad, al igual que nuestros ingresos y nuestro tiempo de trabajo el cual se ha reducido también a tan solo unas cuantas horas.” Ella añade, “los precios de los deshechos también bajaron hace cinco o seis meses y todo mundo estaba diciendo “mandi mandi”3, pero no se quedó así por mucho tiempo, y ya han estado estables de nuevo otra vez por algunos meses.”
“¿Cuáles han sido los cambios que he tenido que hacer en mi vida después de que mis ganancias se redujeron a la mitad?” Chaya pregunta, preocupada, “bueno, los gastos no han bajado. La minivan cuesta igual y nuestro grupo continúa siendo del mismo tamaño, así que ganamos menos que antes y el costo de los productos básicos ha subido. Nosotros comemos carne regularmente, pero ahora ya no compramos carne ni pescado tan seguido, la comida habitual ha cambiado a ser cereales y vegetales. Yo no so ya tan despreocupada como solía ser con los gastos de la educación de mis hijos, a veces tienen que insistirme por una semana antes de que les pueda comprar una libreta o un bolígrafo nuevo. Mi hijo mas grande, Vikas tiene 17 años, está en tercero de secundaria y es relativamente indiferente a la escuela, de vez en cuando quiere dejarla pero yo le insisto y vuelve a ir. Las niñas son más comprometidas, Mohini tiene 14 años y está en primero de secundaria, Rohini tiene 12 y esta en sexto de primaria. Yo no voy al doctor por que ese es un es un gasto excesivo asegurado. Digamos que la estoy pasando, la vida no es muy mala, pero he estado mejor, y tal vez vengan cosas peores. ¡Por lo menos tengo mi casa propia!”
Chaya Manik Sontakke es miembro de Kagad Kach Patra Kastakari Panchayat (KKPKP) in Pune, India. KKPKP es una organización basada en membresía de recolectores de deshechos informales (recolectores de deshechos y de compradores ocasionales de deshechos) basada Pune, India, la cual fue fundada en 1993. Este caso de estudio fue escrito por KKPKP y está basado en entrevistas recientes como parte del estudio global a cerca del impacto de la crisis global en la fuerza laboral informal urbana.
1 Kagad Kach Patra Kashtakari Panchayat es el sindicato de recicladores de residuos en Pune, India y KKPKP es la abreviación.
2 Kashtachi Kamai significa “frutos de la labor” y es una tienda cooperativa de deshechos operada por KKPKP. Les ofrece a los recicladores recibos por sus transacciones; precios justos por sus deshechos, balanzas precisas y una porción de las ganancias.
3 Mandi significa recession en el lenguaje Marathi.
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