Un paso en sentido correcto para la venta ambulatoria en Lima

by

por Olga Abizaid

En un estudio llevado a cabo por Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO, por su sigla en inglés) en sociedad con la Federación Departamental de Vendedores Ambulantes de Lima y Callao (FEDEVAL) que será publicado próximamente, un grupo de vendedores ambulantes de Lima identificó los problemas que enfrentan para garantizar sus medios de sustento.  Los vendedores hablaron, entre otras cosas, de las trabas que las políticas y prácticas del gobierno de la ciudad representaban y hablaron en especial de lo difícil que era conseguir las licencias para operar en espacios públicos, sin las cuales se vuelven vulnerables a posibles desalojos y decomisos de mercadería por parte de las autoridades municipales.

Sin embargo, ello puede cambiar ahora. Después de dos años de discusión, el Concejo Metropolitano de Lima aprobó la Ordenanza No 1787 que regula el comercio ambulatorio en la zona centro de Lima, conocida como El Cercado, y que sin duda será referente para el resto de los distritos que conforman la Lima Metropolitana.

Esta ordenanza, a diferencia de la mayoría de las regulaciones en la materia en el mundo, reconoce al vendedor ambulante como trabajador, busca el fortalecimiento de sus organizaciones, y tiene como objetivo la regularización de la venta ambulatoria en espacios públicos mediante procesos  progresivos de formalización asistidos por el gobierno local.

Producto de un proceso participativo auspiciado por WIEGO donde 150 organizaciones de vendedores ambulantes expresaron sus puntos de vista e hicieron propuestas y recomendaciones, el nuevo marco regulatorio contiene una serie de medidas que vale la pena destacar.

El énfasis puesto en la simplificación administrativa para la dotación de licencias por dos años –en lugar de uno– para operar en espacios públicos da a los vendedores mayor certidumbre en su ocupación. La dotación de licencias también tomará en cuenta y privilegiará a los sectores más vulnerables entre los vendedores ambulantes: las mujeres, madres gestantes a cargo de menores, los adultos mayores y las personas discapacitadas.

Puesto que el objetivo es lograr la formalización de los vendedores ambulantes, la nueva ordenanza establece como requisito para obtener una licencia el registrarse en un programa de formalización y participar en los talleres de formación para el desarrollo de capacidades en varias áreas que fortalecerán la posición de los vendedores para operar en el mercado y de sus organizaciones para representar mejor a sus miembros. La intención es que eventualmente los vendedores puedan salir de las calles y establecerse en locales establecidos dejando así las licencias para las personas más necesitadas. La ordenanza también asigna responsabilidad al gobierno de la ciudad en la promoción de esquemas de auto-ahorro y ahorro colectivo para permitir que los vendedores ambulantes tengan acceso al sector financiero y acumulen el capital necesario para poder hacer la transición de la calle a proyectos urbanos dedicados al comercio de modo establecido.

La mayor parte de los vendedores ambulantes –quienes representan a su vez un importante sector de la economía de Lima– están en una situación de vulnerabilidad en caso de accidentes y de enfermedad, ya que no están cubiertos por los esquemas de salud y no cuentan con medios para sustituir los ingresos perdidos al no trabajar. La propuesta de incluir a los vendedores dentro de esquemas de salud y protección social es por tanto un avance positivo.

A pesar de los aportes que los vendedores ambulantes hacen a la economía local a través del pago de impuestos y cuotas, y de su papel para mantener limpios y seguros los espacios públicos en los que operan, la opinión pública sigue percibiéndolos como un problema. Para revertir dicha imagen, la creación de las Comisiones de Concertación Tripartitas, establecidas en la ordenanza, puede resultar clave.  Estas comisiones están diseñadas como espacios de diálogo institucionalizados entre las autoridades, los vendedores y los vecinos, y si bien su funcionamiento está por definirse, los intercambios que se den ahí, fuera de los reflectores, podrían resultar en dinámicas más positivas entre los actores. La experiencia en la India de este tipo de espacios ha sido positiva.

Sin embargo, es preciso decir también que la ordenanza centra sus directrices sólo en los comerciantes regulados, es decir, aquellos que obtienen licencias. El resto de los vendedores seguirá enfrentando la fiscalización por parte de las autoridades y corriendo el riesgo de desalojos y decomisos de su mercadería. La implementación de la ordenanza también enfrentará una oposición importante, como se ha podido constatar en la cobertura que los medios de Lima han hecho de ella.

La ordenanza es, no obstante, un importante logro para los vendedores y es esencial que estén al tanto de su contenido para poder beneficiarse de medidas y programas de apoyo destinados a este sector. Para ese fin, WIEGO en sociedad con el gobierno de la ciudad y la Fundación Friedrich Ebert está organizando en todas las zonas de Lima Metropolitana eventos de información en torno a la ordenanza durante el mes de julio. Para mayor información sobre estos eventos visite la página de Facebook del proyecto en Lima